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Archive for Agosto, 2009

Cambio de dientes en el Pastor Alemán

El cambio de dientes en nuestro perro Pastor Alemán suele ser doloroso, ya que los dientes de leche son algo grandes y tienen raíces bastante largas, sobre todos los caninos.
Como en los humanos, estos dientes temporales son empujados por los dientes permanentes al ir creciendo y ocupando su lugar, reemplazándolos de esta forma.
También el trabajo de masticar provoca una ayuda para la caída de los dientes de leche, proceso totalmente normal y algo molesto, lo cual también es natural y comprensible.
Lo mejor que podemos hacer en estos casos es facilitarle al cachorro huesos que morder para ayudar a que el proceso termine cuanto antes.
El cambio de dientes comienza generalmente a los tres meses y medio, y finaliza a los seis meses. Los primeros dientes que se cambian son los incisivos. Luego aparecen los premolares 1, que no tienen antecesores de leche. Luego aparecen los Molares, que tampoco rempalzan de leche, y posteriormente comienzan a cambiarse los Premolares.
Los caninos o colmillos son los últimos en cambiarse y puede pasar que convivan un tiempo con los definitivos, cosa que se soluciona sola y de forma totalmente natural.
La dentadura permanente en el Pastor Alemán está compuesta,  teniendo en cuenta medio maxilar superior, tanto del lado derecho como del izquierdo, por:
3 incisivos (Dientes de corte)
1 canino (Diente de captura)
4 premolares (Muelas anteriores)
2 molares (Muelas posteriores)
y tanto del lado derecho como izquierdo del maxilar inferior,
3 incisivos
1 canino
4 premolares
3 molares
Ya terminado el cambio, la dentadura completa del Pastor Alemán debe ser de 42 piezas:
20 superiores.
22 inferiores.
Los defectos en dientes y en mordida pueden ser hereditarios y lo más recomendable es consultar con el veterinario durante el proceso de cambio de dientes para que se vaya constatando que nada de esto ocurre.
Ya que si hay que realizar algún tratamiento cuanto antes y más joven nuestro Pastor Alemán, mejor.

denticion pastor

El cambio de dientes en nuestro perro Pastor Alemán suele ser un poco doloroso, ya que los dientes de leche son algo grandes y tienen raíces  largas, sobre todos los caninos, lo cual dificulta o hace más lento  el natural proceso por el que todos los pastores deben pasar.

Como en los humanos, estos dientes temporales son empujados por los dientes permanentes al ir creciendo y ocupando su lugar, reemplazándolos de esta forma.

También el trabajo de masticar provoca una ayuda para la caída de los dientes de leche, proceso totalmente normal y algo molesto, lo cual también es natural y comprensible.

Lo mejor que podemos hacer en estos casos es facilitarle al cachorro huesos que morder para ayudar a que el proceso termine cuanto antes.

El cambio de dientes es un momento especial de la vida de nuestro cachorro de pastor alemán, puede encontrarse molesto y dolorido, quitársele el apetito o necesitar másticar más para ayudar al cambio. Estar atentos a este momento especial es importante, para poder brindarle una alimentación más blanda cuando lo requiera o huesos o juguetes para morder cuando notemos que esto es lo que le hace falta.

Los caninos o colmillos son los últimos en cambiarse, es un proceso lento y no hay que alarmarse, y puede pasar que convivan un tiempo con los definitivos, cosa que se soluciona sola y de forma totalmente natural.

La dentadura permanente en el Pastor Alemán está compuesta,  teniendo en cuenta medio maxilar superior, tanto del lado derecho como del izquierdo, por:

  • 3 incisivos
  • 1 canino
  • 4 premolares
  • 3 molares

Ya terminado el cambio, la dentadura completa del Pastor Alemán debe ser de 42 piezas:

  • 20 superiores.
  • 22 inferiores.

Los defectos en dientes y en mordida pueden ser hereditarios o congénitos y lo más recomendable es consultar con el veterinario durante el proceso de cambio de dientes para que se vaya constatando que nada de esto ocurre.

Ya que si hay que realizar algún tratamiento cuanto antes y más joven nuestro Pastor Alemán, mejor.

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Pastor de raza

La raza Pastor Alemán, como muchas otras, presenta diferencias entre  el macho y la hembra, porsupuesto las obvias y visibles, y también en cuento al carácter y el comportamiento.

Las hembras, de menor tamaño, son menos territoriales que los machos y menos agresivas. Tienen jerarquías dentro de su grupo con las otras hembras de su familia, pero menos tendencias a la agresividad, las peleas y la competencia.

Los machos, quienes dirigen al grupo son competitivos sobretodo si son jefes, y tienden a controlar los contactos de las hembras de su grupo, manteniendo una jerarquía concéntrica con respecto al resto de los machos.

En un hogar los perros tienden a relacionarse de igual manera, sólo que el jefe debes ser tu, y demostrarlo más con un macho que con una hembra, que aceptará esto con mayor facilidad y docilidad.

El perro Pastor Alemán tiene un carácter obediente, trabajador, y muy buen compañero, por lo cual no suele ser un problema en la casa, por su comportamiento.

De todas maneras es necesario instruirlo para que se adapte al hogar y nadie sufra por su presencia, incluso él.

El responsable del comportamiento de los perros sólo en un 20% es genética, el 80% restante tiene que ver con el ambiente donde se lo cría y vive, su educación, alimentación y medio ambiente.

Por ello si tienes problemas con tu Pastor Alemán de raza, puedes solucionarlo haciendo de su medio ambiente y su educación una prioridad.

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La hepatitis es evitable

La hepatitis es un enfermedad, un virus (adenovirus canino) que afecta a los perros, es una afección contagiosa y causa daño en diversa magnitud, en el hígado.

Esta enfermedad puede aparecer entre los cachorros de 3 a 9 meses con más frecuencia que en adultos, aunque no es imposible que la contraigan cachorros de pocos días o animales adultos.
En los casos graves, un animal que se encuentra sano y perfectamente libre de síntomas puede parecer muerto por la mañana, por ello es muy necesario prevenir en lugar de curar, y proteger a nuestro perro Pastor Alemán de esta fea enfermedad que, aunque no siempre mata, puede dejar su hígado en muy mal estado para toda la vida.
En los casos más leves, un animal puede comportarse de forma extraña y padecer convulsiones.
En los casos graves, de pronto se le nota una depresión profunda, anorexia y sed. La aparición de vómitos discontinuos que en el momento final, pueden contener sangre.
A medida que la enfermedad avanza, se presenta la ictericia y temperatura muy elevada, y en la etapa terminal la temperatura desciende por debajo de lo normal, con pulso rápido y débil.
La palpación abdominal anterior causa dolor y el hígado está inflamado.
Otras manifestaciones de la hepatitis en perros pueden ser, diarrea a veces con hebras de sangre, manifestaciones nerviosas en forma de hiperexcitabilidad, incoordinación posterior y convulsiones, aunque estos casos son raros.
La vacuna se administra una vez al año, y es la manera más eficaz de evitar esta enfermedad dolorosa, que deja secuelas, y puede incluso matar a nuestro Pastor Alemán.
Tener siempre presente el esquema de vacunación del cachorro y el anual es muy importante para la salud de nuestras mascotas.

pastor alemán

La hepatitis es un enfermedad, un virus (adenovirus canino) que afecta a los perros, es una afección contagiosa y causa daño en diversa magnitud, en el hígado.

Esta enfermedad puede aparecer entre los cachorros de 3 a 9 meses con más frecuencia que en adultos, aunque no es imposible que la contraigan cachorros de pocos días o animales adultos.

En los casos graves, un animal que se encuentra sano y perfectamente libre de síntomas puede parecer muerto por la mañana, por ello es muy necesario prevenir en lugar de curar, y proteger a nuestro perro Pastor Alemán de esta fea enfermedad que, aunque no siempre mata, puede dejar su hígado en muy mal estado para toda la vida.

En los casos más leves, un animal puede comportarse de forma extraña y padecer convulsiones.

En los casos graves, de pronto se le nota una depresión profunda, anorexia y sed. La aparición de vómitos discontinuos que en el momento final, pueden contener sangre.

A medida que la enfermedad avanza, se presenta la ictericia y temperatura muy elevada, y en la etapa terminal la temperatura desciende por debajo de lo normal, con pulso rápido y débil.

La palpación abdominal anterior causa dolor y el hígado está inflamado.

Otras manifestaciones de la hepatitis en perros pueden ser, diarrea a veces con hebras de sangre, manifestaciones nerviosas en forma de hiperexcitabilidad, incoordinación posterior y convulsiones, aunque estos casos son raros.

La vacuna se administra una vez al año, y es la manera más eficaz de evitar esta enfermedad dolorosa, que deja secuelas, y puede incluso matar a nuestro Pastor Alemán.

Tener siempre presente el esquema de vacunación del cachorro y el anual es muy importante para la salud de nuestras mascotas.

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