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La mejor educación para mi Pastor Alemán

Existen determinadas características de los Pastores Alemanes que deben ser pulidas por quienes se encargan de su adiestramiento. Es importante educarlo correctamente aunque sólo cumpla la función de perro de compañía debido a que el Pastor Alemán es una raza que necesita de dicha educación para crecer saludablemente y en un clima armonioso.

La vinculación y el deseo por complacer al amo son virtudes que esta raza posee pero debemos desarrollarlas mediante un entrenamiento. Es de común conocimiento que esta raza también es educada para cumplir funciones específicas como rastreo, búsqueda y rescate o trabajo policial. En todos los casos estos perros necesitan de una base que permita más tarde desarrollar todo su potencial.

Esta base es fundamental para que el Pastor adquiera todas las herramientas necesarias y la actitud correspondiente para que pueda aprender mejor y recibir el entrenamiento específico más adelante.

Es recomendable enseñarle a nuestro cachorro a recibir correcciones y a aceptarlas. Algunos de los juegos recomendados son con el collar y la correa puestos, utilizando pelotas. Lanzar objetos y que pueda ir a buscarlos. En estos juegos se le indica mediante suaves tirones con la correa cuando detenerse, para que logre tolerar estas situaciones. Cuando observemos que al corregirlo mueve su cola rápidamente, definitivamente entiende la situación.

El Pastor Alemán es un perro naturalmente enérgico, y es nuestro deber como sus amos y entrenadores desarrollar esa característica positivamente para que sea un perro activo y alegre. Mediante el juego pueden obtenerse grandes resultados, sin olvidar el vínculo afectivo y cariñoso.

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Pastor Alemán adolescente

German Shepherd Joven

Cuando entramos a la adolescencia sufrimos ajustes emocionales, nuestro cuerpo cambia, intentamos escalar en el escalafón familiar, discutimos con nuestros padres, nos oponemos al orden establecido, abordamos una vida sentimental confusa y, en general, la pasamos fantástico y muy mal, casi al mismo tiempo…

¿Por qué habría de ser diferente para nuestro pastor alemán adolescente?

Biólogos y antropólogos no se ponen de acuerdo en si la adolescencia es un hecho cultural, social o biológico. El hecho es que nuestros perros atraviesan ese período igual que nosotros… o al menos, parecido.

Sus juegos se hacen más intensos, sus cerdas dorsales se erizan ante el miedo o el peligro, comienza a cambiar su boca de cachorro por la definitiva y su carácter se establece.

Este período va de los 7 a los 12 meses y es muy importante acompañarlo a desarrollar plenamente sus capacidades psicofísicas y estimular sus instintos naturales.

La primera habilidad que querrá desarrollar, dado que depende de ella para vivir y lograr posicionamiento en una manada, es el instinto de caza. Pensar que podemos enseñarle algo al respecto es un grave error, suponer que no necesita ser estimulado lo es también.

Para esta actividad puedes utilizar un juego muy divertido, consiste en atar a una cuerda un trozo de cuero, gamuza o piel de conejo y arrastrarla por el parque, instando a nuestro cachorro adolescente a “cazarlo”, su boca aún es débil por lo cual no daremos tirones al cuero cuando se encuentre en ella, y le permitiremos retirarse a “matar” a su presa y llevársela a donde guste ya que esto elevará su autoestima y mañana querrá jugar nuevamente.

Otra parte importante de su vida adulta es reconocer su jerarquía en la manada, si tenemos otros perros adultos en casa deberá saber quién es el jefe, aprender a evaluar sus fuerzas antes de pelear, reconocer si le conviene o es mejor huir, cuándo retirarse de una disputa, a quién le corresponde determinada hembra, etc. ¿Crees estar capacitado para enseñarle algo de esto?

¡Ni lo sueñes! los especialistas lo harán por ti, los perros adultos le darán sus merecidas palizas, lo mantendrán a raya y le explicarán con detalle quién manda y cual es su lugar en el grupo, permite estas lecciones para que logre integrarse a la vida comunitaria con todo su valor y pueda, en el futuro, desarrollar todo su potencial social.

Si no tienes más perros en casa trata de sacarlo a pasear para que pueda socializar con perros adultos de cualquier sexo, para que reciba sus lecciones educativas, ten cuidado pero no lo sobreprotejas, tan sólo en algunos casos de perros muy agresivos (o conducidos por sus dueños a ello) puede correr peligro de salir lastimado.

La última recomendación, por ahora para esta etapa, es que no lo mantengas aislado del mundo real, tu pastor alemán tiene suficiente edad para socializar con todo tipo de humanos, cuídalo y conviértete en el amortiguador de las “agresiones” que recibirá de la vida real: los abrazos de los niños, la voz aguda de las mujeres, las patadas de los intolerantes, los vehículos, los gatos, otros perros, otras casas, etc. pero no lo sobreprotejas ni aísles en una burbuja.

Llévalo contigo para que aprenda de estas experiencias, y que, cuando sea adulto, pueda ser tolerante con un bebé que lo pellizca, no se asuste en una fiesta, no corra tras un auto, no se pierda en la calle…

Un perro pastor alemán buen compañero de vida es aquel con la suficiente templanza para soportarlo todo, ser útil en el momento preciso, permanecer en calma…

En fin, un perro de mundo.

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